LA ANSIEDAD EN COMPETICIÓN

Si has llegado hasta aquí es porque tienes en mente acercarte y coquetear con la competición o eres un experto en experiencias competitivas. En cualquiera de los casos lo que paso a contarte es una simple historia, una experiencia personal.

Era un atleta (entiendo como atleta a aquella persona que entrena en busca de un objetivo; yo ahora sólo salgo a correr) que en la mayoría de las ocasiones alcanzaba mi máximo nivel físico, psíquico y emocional (felicidad) entrenando. Aunque en la competición no era del todo así…

Cuando entrenaba, sólo me centraba en sacar lo máximo de mí, en exprimirme, en llegar a casa con el entrenamiento realizado, en poder sentirme orgulloso de lo que apuntaba en mi libreta de entrenos, en poder hablar de lo bien que me había encontrado, de lo mucho que había sufrido (qué masocas somos) o del cambio final en el último km. Todo esto me llenaba, veía como al contárselo a mis compañeros de entrenamiento cuando estiraba me sentía pleno y realizado. Estos estiramientos se hacían interminables, incluso parecía que el entreno era sólo la excusa para llegar a estos momentos postentreno (o quizás lo era y yo no lo sabía).

Tenía una máxima conmigo mismo, una lucha de la que siempre quería salir victorioso y a la que nunca faltaba y mostraba todo mi poder: no pararme jamás en un entrenamiento. Entendía que esta batalla dependía de mí, que debía ser más fuerte que mi cabeza, que no debía permitir que me doblegara bajo ningún concepto. Sabía que este era el primer paso para crecer, la primera piedra para construir el camino hacia el éxito. Nunca, nunca, nunca dejé un entrenamiento a medias. Jamás conocí  lo que era detener mi cuerpo ante el esfuerzo.

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Tronara, lloviera, fueran las 6 de la mañana o las 11 de la noche, el entreno se hacía si o si y todo lo mejor que pudiera. Todo dependía de mí. De mi fuerza de voluntad, de mis ganas. Las ansias, controladas, por mejorar, por lucir mi mejor versión.

En los entrenos me movía como pez en el agua, era mi terreno, era donde conseguía acercarme o superar a cualquiera de mis rivales; era dónde el crono siempre quedaba detrás de mí.

Cada vez que se acercaba una competición esto no era así. El nervio interior subía, no era capaz de gestionar de manera correcta mis emociones, no tenía herramientas para mantener la atención o focalizarla hacia mis puntos fuertes hasta el punto de sentirme atenazado cuando competía.

La sensación de pesadez, de poca fluidez, la poca concentración, la evasión, el pensar en cosas ajenas a mí: el aire, mis rivales, que no era mi día, que me dolía la garganta, que llegaba muy cansado…..mil y una historias, mil y una excusas que intentaban justificar lo injustificable. Lo siguiente, era el fracaso. No alcanzaba los objetivos propuestos, no rendía al 100% de mí, mi cabeza no me dejaba.

Ahora, que soy capaz de analizar con cierta distancia lo sucedido. Ahora que me toca estar al otro lado y en cierta manera aconsejando a mis atletas sobre cómo afrontar la precompetición, tengo claro que la ilusión no puede perderse y que simplemente debemos y hacemos esto porque nos encanta.

Debemos actuar en cada situación, el cuerpo no tiene por qué responder siempre igual. Ocurre lo mismo en los entrenamientos, días mejores y días que sufres más de la cuenta. La competición no deja de ser un día más. Debemos exprimirnos al máximo sea cuáles sean las circunstancias. El valor más importante es estar concentrado en seguir hacia delante.

El día D a la hora H, no es sólo uno. Son todos los que completan el puzzle de un atleta. El día que entrenas, el que descansas, el que ruedas, el que haces series o el que compites. Todos por igual, con igual importancia y ganas, con igual motivación e ilusión: Nosotros ante lo que más nos gusta hacer, CORRER.

¿Qué me pasaba a mí?

  • Que quería DEMOSTRAR cuando en realidad tenía que HACER
  • Que pensaba en cosas ajenas y no luchaba centrado en MIS ARMAS
  • Que me centraba en lo que vendría después de la carrera y no EN LA CARRERA EN SI
  • Que buscaba las situaciones perfectas y NO ME ADAPTABA a las que hubiera
  • Que un simple detalle tiraba al traste todo y NO VALORABA todo lo bueno que se iba haciendo

No caigas en los mismos errores que caí yo. Siente, corre y disfruta.

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Juan Pablo Gómez Martín

www.entrenadoratletismo.com

@juanpacoach

Entrenador Nacional Atletismo

Alto Rendimiento Deportivo

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