EL TRABAJO DEL RITMO EN ATLETAS

Una de las tareas más difíciles que tiene un entrenador es conseguir que sus atletas trabajen el ritmo de carrera de manera adecuada, esto es que tengan educado el sentido del ritmo.

Una cosa tan sencilla cómo saber a qué ritmo estamos corriendo y saber mantenerlo utilizando la cadencia y gasto energético adecuado.

Algunos llevamos años corriendo, ¿Cómo es posible que no seamos capaces de marcar el ritmo que queremos llevar sin utilizar un reloj o últimamente un GPS en la muñeca? Si realmente no somos capaces de marcar el ritmo deseado es que tenemos un problema en cuanto a la educación del ritmo y la percepción espacio-temporal. Simplemente, no nos hemos educado de manera adecuado en la variable ritmo y es por ello que se ocasionan fallos en su mantenimiento.

entrenadoratletismo

¿Qué implica este fallo?

Cuando los entrenadores marcamos un ritmo determinado a llevar en un entrenamiento, ya sea un rodaje o en series, lo que queremos es que nuestro organismo trabaje un tiempo determinado ese ritmo concreto.

Parte de la base que el ritmo marcado por el entrenador (siempre en manos de profesionales) es el ritmo óptimo de trabajo, no en un ritmo demasiado exigente para las características del atleta ese día concreto.

Podemos hablar de hacer un rodaje de 10k a 5’ por km. Es decir, queremos que nuestro atleta sea capaz de correr 50’ a ritmo de 5’ por km.

No quiero entrar a profundizar en la variable gasto energético o en la variable pulso, puesto que cada vez que alarguemos nuestro tiempo de trabajo (tiempo corriendo), aunque sea al mismo ritmo, van a producirse cambios. Por ejemplo el pulso va a ir aumentando con el paso de los km de carrera aunque todo el rato vaya a 5’ por km. No vamos a mantener el mismo pulso sino que éste aumentará. El cuánto aumentará o en que % respecto al pulso de inicio dependerá del entrenamiento realizado, el estado de forma o la asimilación del trabajo. Ocurrirán cambios en cuenta a metabolismo pero repito, quiero centrarme en la educación del ritmo.

Si en ese entrenamiento modelo de 50’ a 5’ por km. Hago 5k a ritmo de 4’ por km (20’ totales) y 5k a ritmo de 6’ (30’ totales), habre realizado 50’ en 10k, cuya media es la dictada en el entrenamiento.  He corrido 50’ en 10k, por tanto a 5’ por km.

La media de carrera es la marcada por el entrenador pero el trabajo realizado nada tiene que ver con el trabajo que se debería hacer ya que en este ejemplo NUNCA, ni un solo minuto, hemos trabajado el ritmo de 5’ por km.

Este fallo en el ejemplo de un rodaje puede resultar disparatado, pero en el trabajo de series es una tónica habitual. Nos interesa hacer la serie al ritmo que nos marca el entrenador, pero solemos salir un poco más rápido de lo marcado y luego “clavar” la serie al ritmo pedido.

Por ejemplo: Un entrenamiento en el que hay que hacer series de 1000m a 3’20’’ (20’’ cada 100; 1’20’’ el 400).

Suelen darse casos del tipo: 18’’ (100)-37’’ (200)-1’19’’ (400), 2’42’’ (800) y 3’20 el 1000.

Si nos centramos en este ejemplo, el atleta en cuestión no ha sido capaz de mantener el ritmo previsto en ningún momento y ha ido realizando continuos cambios de ritmo (variables) a la hora de realizar su serie.

Este atleta por mucho que haya marcado el mil al ritmo previsto NO HA TRABAJADO EL RITMO de 3’20’’ como se quería en un principio.

¿Qué debemos hacer?

El trabajo debe ir encaminado a tomar conciencia del  ritmo, ser capaz de correr al marcado y sostenerlo en el tiempo (a nivel general  iremos sosteniendo el ritmo cada vez más tiempo por lo que seremos capaces de correr más distancia al ritmo marcado).

Podremos utilizar distancias cortas (100m), poner conos a distancias equidistantes y “jugar” a ir marcando ritmos.

Este ejercicio puede repetirse aumentando la distancia de carrera y/o la distancia entre conos.

CONCLUSIÓN

Cuando buscamos la mejora en una capacidad física o cuando queremos potenciar alguna de nuestras facetas físicas, el trabajo debe ser coherente con el momento de forma y capacidad de asimilación y experiencia del atleta en cuestión en ese día concreto. Adecuado a sus características y condiciones.

Un mismo estímulo no tiene la misma respuesta en dos atletas distintos, y ni tan siquiera en un mismo atleta en épocas distintas. De ahí que el entrenamiento es una labor personalizada y adecuada. Pero esto, es tarea del entrenador, del profesional encargado de marcar las pautas que inciden en la mejora del atleta.

Lo que SÍ depende del atleta, es el desarrollo de esas pautas. El cómo hacerlo, el cómo llevarlo a la práctica.

Ahí el atleta debe mostrarse inteligente, comprender y analizar lo que se le está pidiendo en ese entrenamiento e intentar cumplirlo con las menores interferencias posibles.

Llamo interferencias a las distintas variaciones que el atleta hace respecto al plan marcado.

Por tanto el trabajo del ritmo debe tener las menores interferencias posibles ya que todos los cambios de ritmo que se vayan produciendo llevan consigo cambios en el gasto energético y cambios en las distintas vías de alimentación para el organismo.

Juan Pablo Gómez Martín

Entrenador Nacional Atletismo

Alto Rendimiento

@juanpacoach

http://www.entrenadoratletismo.com

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